Senado libera a trabajadores (Convenio 98) del sindicalismo charro del PRI

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El Senado de la República ratificó el Convenio 98 de la Organización internacional del Trabajo con el que se puso fin a la imposición de pertenecer a un gremio para laborar en una empresa y los patrones ya no podrán utilizar a los llamados sindicatos blancos para llegar a acuerdos provechosos en donde sólo se beneficiaban los líderes y ellos.

Analistas coincidieron  en que el Convenio es un paso importante para consolidar la libertad y democracia sindical del país. En México, la mayoría de los sindicatos sirven al Partido Revolucionario Institucional, que desde 1928 los utiliza, junto con otras herramientas, para mantener el control sobre los trabajadores.

Para el doctor José Fernández Santillán, analista político de Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, este Convenio es fundamental para acabar con el “charrismo sindical”. “Con la libre sindicalización se protege al trabajador de estar subordinado a los líderes. Se les quita el dominio de las plazas, ahora podrán trabajar aunque no pertenezcan a un sindicato”.

Por Guadalupe Fuentes López/SinEmbargo

Con la ratificación del Convenio 98 de la Organización internacional del Trabajo (OIT) se acabaron las imposiciones para los trabajadores mexicanos de pertenecer a un gremio para laborar en una empresa y los patrones ya no podrán utilizar a los llamados sindicatos blancos para llegar a acuerdos provechosos en donde sólo se beneficiaban los líderes y ellos.

De acuerdo con analistas consultados por SinEmbargo, el Convenio, ratificado este jueves por el Senado de la República, es un paso importante para consolidar la libertad y democracia sindical del país. En México, la mayoría de los sindicatos sirven al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que desde 1928 los utiliza, junto con otras herramientas, para mantener el control sobre los trabajadores.

Para el doctor José Fernández Santillán, analista político de Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), este Convenio es fundamental para acabar con el “charrismo sindical”. “Con la libre sindicalización se protege al trabajador de estar subordinado a los líderes. Se les quita el dominio de las plazas, ahora podrán trabajar aunque no pertenezcan a un sindicato”.

El licenciado Óscar de la Vega, socio fundador de la firma De la Vega y Martínez Rojas S.C, explicó que con este Convenio se le transfiere la libertad absoluta a los trabajares para decidir si quieren o no estar sindicalizados, sin que exista la presión ni la condición de que para acceder a algún empleo se tenga que estar sindicalizado a una central”.

El Convenio 98 de la OIT, adoptado en 1949 en Ginebra, Suiza, es un acuerdo internacional sobre los derechos de sindicalización y negociación colectiva.

En el año de 1956 la Cámara de Senadores lo aprobó con una reserva, la “Cláusula de Exclusión” vigente en la Ley Federal del Trabajo (LFT), la cual obligaba a los patrones a despedir a trabajadores expulsados o que quisieran desafiliarse del sindicato contratante. Pero como la OIT no acepta reservas en sus convenios, rechazó la propuesta del Gobierno mexicano.

Fue hasta el año 2015 cuando el Presidente Enrique Peña Nieto remitió el Convenio al Senado para su ratificación.

Finalmente, el 20 de septiembre de 2018, el Senado lo aprobó por unanimidad y México se convirtió, después de 62 años, en el último país de Latinoamérica en ratificar el convenio.

El Convenio 98 de la OIT beneficia a los trabajadores en dos aspectos:

–En el caso de que se les condicione el empleo a la no afiliación a un sindicato o dejar de pertenecer a alguno.

–Ser despedidos o perjudicados por su afiliación sindical o su participación en actividades sindicales.

¿QUÉ PASA CON LOS SINDICATOS?

En el caso de los sindicatos, los protege de medidas que fomenten la constitución de organizaciones de trabajadores que sean dominadas por un empleador, es decir, pone fin a los llamados sindicatos blancos.

También los protege de sostener económicamente, o en otra forma, a organizaciones de trabajadores para colocarlas bajo el control de un empleador o de una organización de empleadores, de acuerdo con la información proporcionada por el Senado de la República.

“Este convenio permite al trabajador la capacidad de decidir si permanece o no con el sindicato y también la libertad de abandonar el gremio sin tener problema”, detalló Óscar de la Vega.

Para Marcelo Delajara, director del Programa de Crecimiento Económico y Mercado Laboral en el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), el Convenio empodera a los trabajadores mexicanos y va a repercutir en mejores prestaciones y en sus relaciones con sus representantes sindicales.

“Es darle más juego a los trabajadores en relación con sus dirigentes, que tengan un órgano que de verdad los represente”, indicó.

El Convenio 98 de la OIT, explicó el doctor en Economía, “abre la posibilidad de una mayor competencia entre los líderes sindicales por la representación de los trabajadores. Se va a tender a democratizar el sindicalismo, los trabajadores podrán elegir entre distintos representantes”.

El abogado Óscar de la Vega, de la firma De la Vega y Martínez Rojas S.C, señaló que la competencia entre sindicatos será positiva para el país, “sobre todo por los los monopolios de sindicatos que existen en México y deciden quién entra a una empresa”.

LOS DESAFÍOS

Como consecuencia de la ratificación de este Convenio se debe modificar la Ley Federal del Trabajo eliminando su artículo 395, que actualmente reglamenta la Cláusula de Exclusión por Ingreso, y modernizar el proceso de huelga, explicó De la Vega.

“La ratificación del Convenio debió haber sido posterior a la modificación de la Ley Federal del Trabajo porque está en contradicción con el artículo  395 de la legislación que habla de una cláusula de exclusión por ingreso. La LFT protegía un sindicalismo corporativo donde se señala que para poder ingresar a una empresa tienen que formar parte de un sindicato, lo que es contrario al espíritu del Convenio. Ahora falta ajustar la LFT”, expuso.

Valeria Moy, directora de México, ¿cómo vamos?, refirió que el Convenio, el cual calificó de positivo para los trabajadores, se tiene que normar en la Ley Federal del Trabajo.

“Este convenio beneficia a los trabajares porque ya pueden decidir con qué sindicato se afilia, ya tiene más elección, es decir, no puede ser intimidado por algún patrón que le diga si te afilias a este sindicato te despido, sin embargo, se tiene que normar en la LFT, lo cual tiene otro grado de discusión”, detalló la profesora de Economía en el ITAM.

Sobre el descontento que algunas cúpulas empresariales manifestaron como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco), Moy detalló que su molestia se pudo deber a la forma en cómo se aprobó, sin realizar una consulta previa tripartita de los representantes del Gobierno, empleadores y trabajadores.  

Fuente: SinEmbargo

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