Ronda 0: el despojo

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Por Jorge Eduardo Navarrete

De acuerdo con el artículo sexto transitorio del decreto de reforma constitucional en materia de energía, Pemex debía someter a consideración de la Secretaría de Energía la adjudicación de las áreas en exploración y los campos que estén en producción, que esté en capacidad de operar, a través de asignaciones. En 2013, según el informe de Pemex a la SEC (comisión de valores y bolsas) de Estados Unidos, PEP (Pemex Exploración-Producción) realizó erogaciones de capital en 31 áreas y campos que se identifican nominalmente y extrajo hidrocarburos de 454 campos (42 en la región marina, 102 en la sur y 310 en la norte). Para actividades exploratorias Pemex solicitó conservar áreas terrestres y marinas en las provincias surorientales, que permitirían elevar la producción a corto plazo, y en ciertas áreas en aguas profundas y con depósitos no convencionales, con vistas a elevar la producción a mediano y largo plazos. Para extracción solicitó continuar operando todos los campos actualmente en producción, así como muchos de los campos que están siendo desarrollados o que están próximos a serlo. “En conjunto –informó Pemex a la SEC–, las áreas solicitadas contienen 96 por ciento de las reservas probadas de crudo y gas natural estimadas al 31 de diciembre de 2013”, es decir, 11 mil 490 millones de barriles. Hasta ahora, no se han identificado para conocimiento público los campos solicitados.

Por su parte, la CNH (Comisión Nacional de Hidrocarburos) señaló, en un resumen esquemático de la metodología para evaluar la solicitud de Pemex, que se examinaron las 165 áreas exploratorias y los 380 campos petroleros solicitados (74 menos de los que estuvieron en producción en 2013), brindado su opinión técnica al respecto. La CNH también ofreció que una vez emitidas las resoluciones respectivas, las mismas se harán públicas. Las resoluciones emitidas antes del 13 de agosto –cuando se dio a conocer la decisión de la Secretaría de Energía (Sener)– todavía no se divulgan.

Finalmente, la Sener, al dar a conocer el 13 de agosto su respuesta a la solicitud, subrayó que Pemex se queda con las áreas en exploración y los campos que estén [sic]en producción, más atractivos y rentables, manteniendo: 20,589 MMbpce en reservas 2P, lo que equivale al 100 por ciento del volumen de reservas 2P solicitadas por Pemex; y 22 mil 126 MMbpce en recursos prospectivos, lo que equivale a 67 por ciento de los recursos de este tipo solicitados por Pemex. Ambos montos suman 42 mil 715 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, cifra evidentemente desmesurada y fantasiosa. Adviértase que en sus informes a la SEC, Pemex sólo habla de reservas probadas. Los conceptos de 2P y reservas prospectivas suman recursos que, en gran medida, no han sido localizados y que suponen grados crecientes de incertidumbre. Todo este manejo de cifras, descuidado y contradictorio sólo pretende ocultar la magnitud del despojo de que Pemex fue víctima, a partir de su propia complicidad, en la llamada ronda cero. Veamos los indicios del delito:

Primero. Desde el artículo sexto transitorio del decreto de reforma constitucional quedaba entendido que Pemex solicitaría y la Sener asignaría áreas en exploración y campos en producción. Pemex no brindó información específica de las áreas y campos que solicitó y la Sener no ha informado, hasta ahora, de las áreas y campos que asignó. La empresa se amparó en el secreto comercial, la autoridad –que no podía usar tal argumento– no ha explicado por qué no se hace pública la información ex post facto: cuando ya no hay nada que proteger. La nómina de campos pedidos y asignados se ha manejado como secreto de Estado.

Segundo. En lugar de un listado de áreas en exploración y campos en producción, la Sener informa sobre los supuestos volúmenes de reservas que se localizan en las áreas asignadas a Pemex. La Sener nunca maneja el concepto de reservas probadas (1P), quizá porque le avergüenza admitir que –como dice el informe de Pemex a la SEC– al 31 de diciembre de 2013 la relación reservas probadas a producción fue igual a 10.1 años, lo que supone un decrecimiento de 1.0 por ciento si se compara con la relación de 2012, que fue de 10.2 años para las reservas probadas. (Un distinguido ingeniero petrolero suele explicar con la siguiente metáfora la diferencia entre reservas probadas [1P], probables [2P] y prospectivas [3P]: 1P es igual al saldo de su cuenta de cheques; 2P es ese mismo saldo más las donaciones y préstamos que podría obtener de parientes y amigos, y 3P son los dos montos anteriores más el premio mayor del billete de lotería que compró ayer.) Aun así, los porcentajes anunciados contienen incongruencias: Pemex informó a la SEC haber solicitado 96 por ciento de las reservas probadas y, según la Sener, Pemex solicitó 83 por ciento de las reservas 2P y se le asignó todo lo solicitado.

Tercero. Las incongruencias plagan los propios documentos de la Sener sobre la ronda cero. Se dice, por una parte, que las reservas y recursos prospectivos otorgados establecen un piso para que Pemex pueda producir del orden de 2.5 mmbd en los próximos 20.5 años [p 5]; y, más adelante, que [c]on las primeras 120 asignaciones entregadas a Pemex, se cubre 71 por ciento de la producción actual de petróleo, y 73 por ciento de la producción nacional de gas natural[p 17]. ¿A cuál de estas afirmaciones, excluyentes entre sí, debemos creer? Quizá a ninguna, las limitaciones e incongruencias de la información difundida no permiten aclarar la situación.

Cuarto. Como quiera que sea, ni Pemex parece haber reclamado ni la Sener ha hecho referencia a la necesidad, establecida en el decreto de reforma constitucional, de compensar a Pemex por inversiones realizadas en áreas y campos que no se le han asignado. Esas inversiones se han hecho en las áreas con reservas 2P no asignadas, que equivalen a 17 por ciento de éstas y, en menor medida, en las zonas con recursos prospectivos que no se asignaron a Pemex y que se supone equivalen a dos tercios de lo solicitado. Es obligación constitucional de la Sener disponer los términos en que se reconocerá el justo valor económico de esas inversiones. En tanto no se divulgue la lista de áreas y campos solicitados y asignados no se podrán calcular las compensaciones a que Pemex tiene derecho.

Aunque el análisis de los resultados de la ronda cero debe ser más puntual y detallado, con lo señalado es evidente que una buena imagen de tal resultado es la que lo caracteriza como un monumental despojo a Pemex, que presagia su rápida y acentuada declinación. Por ello, es necesario que la reforma se revierta vía consulta popular.

Fuente: La Jornada

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