¡Nuño orejas de burro!

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Por Martín Moreno

*El espejo de un gobierno inculto *Cuánta razón tenía Carlos Fuentes

Podría parecer, en una primera lectura, una simple anécdota. Un desliz momentáneo. Pero no es así. Va mucho más allá.

Que el Secretario de Educación, Aurelio Nuño – egresado de la Universidad Iberoamericana-, padezca de insuficiencia verbal al decir “ler” en lugar de “leer” – corrección que, para su vergüenza, le hizo públicamente Andrea, una niña de primaria, durante la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil-, refleja una de las características del gobierno peñista: la falta de cultura. La ignorancia, pues.

Porque si en algo va a ser recordado el gobierno de Enrique Peña Nieto – además de la corrupción, la casa blanca, Ayotzinapa y demás-, será, precisamente, que fue una administración encabezada por incultos, y eso sí que es un problema para todos. ¿Por qué?

Por una razón de fondo:

Porque un gobierno o un Presidente sin un piso aceptable de cultura, y con un evidente déficit de conocimientos generales, simplemente, no podrán ni sabrán tomar decisiones acertadas. La ausencia de cultura es una enfermedad que se cura con la lectura, y ni Peña Nieto ni Aurelio Nuño – así queda evidenciado-, son partidarios de los libros.

Un político que no tiene un nivel cultural aceptable, es un político que no estará preparado para tomar decisiones inteligentes. Allí están ejemplos lamentables:

En Ecuador, Abdalá Bucaram (lo apodaban El loco), fue un presidente breve con escasas credenciales culturales y destituido por el Congreso por “incapacidad mental”. Ante un pueblo empobrecido, cantaba con fervor y con fervor saqueaba las arcas ecuatorianas: pagó un millón de dólares a Maradona por jugar un partido amistoso, y su hijo Jacobito reunió su primer millón de dólares en sólo cinco meses de trabajo. (Joaquim Ibarz. La Vanguardia). Bucaram sólo duró seis meses en el cargo.

En contraste, los estadistas tienen un elevado nivel cultural: allí están ejemplos ilustres como Churchill, Kennedy o Vaclav Havel, personajes de alta lectura y, por tanto, de elevado nivel intelectual.

La ecuación histórica no falla: todo aquel político inculto o ignorante, es proclive a actos de corrupción. Su ausencia de valores personales y de ética profesional por falta de cultura, lo envilece y lo lleva no solamente a enriquecerse de manera indebida, sino que cae en la auto justificación aberrante y ofensiva.

¿Ejemplo?

Allí está esa declaración tan desafortunada como cínica de Peña Nieto:

“La corrupción es un asunto cultural…”.

Se equivoca Peña Nieto. La corrupción es inherente a la mayoría de los políticos – en especial a los priistas, con sus contadísimas excepciones-, que ven en los dineros públicos una vía de enriquecimiento ilícito y la aceptan de manera natural. Abundan ejemplos: el clan Salinas de Gortari, Arturo Montiel – mentor y formador de EPN-, los Duarte – Javier y César-, Moreira, Yarrington, etc.

Un inculto es un corrupto en potencia.

Y el gobierno peñista está marcado por la incultura.

Por eso cobra relevancia aquella frase filosa y premonitoria de Carlos Fuentes:

“Peña Nieto tiene derecho a no leerme. A lo que no tiene derecho es a ser presidente de México a partir de la ignorancia. Eso es lo grave. Es un hombre muy ignorante”.

No escuchamos a Fuentes…y hoy lo estamos pagando.

 

*****

“Muy bien, pus orita los van a llevar para que vayan y puedan tener los libros que les gustan para que los empiecen a ler. ¿Seguro van a ler, sí o no?…

“Cuando Aurelio Nuño se despedía de los cinco menores que lo acompañaban en la tarima, una niña le preguntó si podía decirle algo. El funcionario federal le respondió afirmativamente y al acercarse a ella, con el micrófono en la mano, se llevó una gran sorpresa…

“No se dice ´ler´; se dice ´leer´, le dijo la niña al secretario de Educación”. (SinEmbargoMX / 14-XI-2016).

¡Qué vergüenza, señor Nuño!

¿Y es usted la punta de lanza para evaluar a los maestros mexicanos? Vaya decepción.

Apuesto – triple contra sencillo-, que Aurelio Nuño no aprueba un examen mínimo de cultura general (historia, literatura, etc.). En la forma de hablar está el evaluar el nivel cultural y el conocimiento de un personaje público. Y Nuño refleja esa insuficiencia verbal de manera alarmante. ¡Pobre educación mexicana!

Aunque, a decir verdad, no debería sorprendernos la incultura del titular de la SEP.

El jefe de Aurelio Nuño – de apellido Peña Nieto-, es el mismo que no ha leído tres libros en su vida.

El mismo que dijo que La Silla del Águila era de Krauze.

El mismo que confundió Ojinaga con Okinawa.

El mismo que catalogó a Lagos de Moreno, León y a Tijuana, como “Estados”.

El mismo que ubicó al Benemérito Juárez en…¡1969!

De los dislates de Peña a los dislates de Nuño.

Vaya par de incultos.

Y en manos de ellos está la educación en México.

 

*****

Desde ahora, cada vez que Aurelio Nuño aparezca en público, será recordado por su insuficiencia verbal. Por su torpeza dialéctica. Por sus dislates ante niños de primaria. Digno discípulo de su jefe, el rey de los dislates.

Menguada su autoridad desde que fue desplazado por Osorio Chong como interlocutor ante la CNTE, Nuño enfrenta ahora el escarnio público: ayer fue TT en Twitter, donde se leyeron bromas como éstas:

“Ha de decir Aurelio Nuño que si a su presidente no le gusta “ler”, eso le da licencia para no saber hablar (@Ericktecate).

“Yo leo

Tú les

Él le

Nosotros lemos

Ustedes len

Ellos len

EPN nunca le.

El verbo ler según Aurelio Nuño” (@imafreemind).

Nuño es burla nacional.

Se la ganó a pulso.

Y esos son los que gobiernan a México.

TW: @_martinmoreno

FB / Martin Moreno

Fuente: SinEmbargo

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