No hay evidencia de contagio de Covid por superficies

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Reporte de SinEmbargo

Una variedad de enfermedades respiratorias, incluidos el resfriado común y la influenza, son causadas por gérmenes que pueden propagarse desde superficies contaminadas. Cuando surgió el brote de coronavirus en China parecía lógico asumir que un medio principal para que el patógeno se propagara eran las superficies. Pero esto ha cambiado apenas. Hay evidencia insuficiente de que así sea.

Los estudios descubrieron que el virus parecía sobrevivir en algunas superficies, y todos nos asustamos. Esto incluye el plástico y el acero que está en todas partes en nuestras vidas: hasta por tres días sobrevive el SARS-CoV-2 que se deposita allí. Pero los estudios posteriores mostraron que es probable que gran parte sean fragmentos muertos del virus que no son infecciosos.

La Organización Mundial de la Salud también enfatizó la transmisión superficial como un riesgo y dijo que la propagación por el aire era una preocupación sólo para trabajadores de la salud: ciertos procedimientos médicos que producen aerosoles.

Al mismo tiempo que no se presentaba evidencia sobre contagios por superficies, se acumulaba la evidencia científica de que el virus podía permanecer en el aire durante horas en pequeñas gotas en aire estancado. En julio, un ensayo en la revista médica The Lancet argumentó que algunos científicos habían exagerado el riesgo de infección por coronavirus de las superficies.

Mike Ives y Apoorva Mandavilli, de The New York Times, narran cómo en el aeropuerto desierto de Hong Kong, los equipos de limpieza rocían constantemente los carros de equipaje, los botones de los ascensores y los mostradores de facturación con soluciones antimicrobianas.

Esta imagen de microscopio electrónico dada a conocer por el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas muestra una partícula del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 aislada de un paciente, en un laboratorio en Fort Detrick, Maryland.

Esta imagen de microscopio electrónico dada a conocer por el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas muestra una partícula del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 aislada de un paciente, en un laboratorio en Fort Detrick, Maryland. Foto: NIAID/NIH vía AP

En la ciudad de Nueva York, los trabajadores desinfectan continuamente las superficies de los autobuses y el metro. En Londres, muchos bares gastaron mucho dinero en limpieza intensiva de superficies para reabrir después del cierre, antes de cerrar nuevamente en noviembre.

“En todo el mundo, los trabajadores enjabonan, limpian y fumigan superficies con un sentido urgente de propósito: combatir el coronavirus. Pero los científicos dicen cada vez más que hay poca o ninguna evidencia de que las superficies contaminadas puedan propagar el virus. En espacios cerrados abarrotados como aeropuertos, dicen, el virus que exhalan las personas infectadas y que permanece en el aire es una amenaza mucho mayor”, dicen.

Luego, la revelación: “Todavía se recomienda lavarse las manos con agua y jabón durante 20 segundos, o desinfectante en ausencia de jabón, para detener la propagación del virus. Pero fregar las superficies hace poco para mitigar la amenaza del virus en interiores, dicen los expertos, y se insta a los funcionarios de salud a centrarse en mejorar la ventilación y la filtración del aire interior”.

“En mi opinión, se está desperdiciando mucho tiempo, energía y dinero en la desinfección de superficies y, lo que es más importante, en desviar la atención y los recursos para evitar la transmisión aérea”, dijo al Times Kevin P. Fennelly, especialista en infecciones respiratorias de Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que la ventilación es clave. ¿Y qué es? “Consiste en introducir intencionalmente aire limpio en un espacio al tiempo que se elimina el aire viciado. El objetivo es mantener la calidad del aire en ese espacio”, dice la institución.

Fuente: SinEmbargo

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