Mover a Peña

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Por Alejandro Páez Varela

Presidencia de la República manda un boletín de vez en cuando en el que, en teoría, se promueve lo mejor del Jefe del Ejecutivo.

El último que recibí tenía por título: “Motivos para hablar bien de México”.

Y luego, varios temas:

“Servicios de salud y consolidación de reformas”.

“Autopista Cuitzeo-Pátzcuaro Macrolibramiento de Morelia”.

“Foro Impulsando a México: crecer en tiempos de desafío”.

“Reunión con integrantes del Gabinete”.

Y más.

Lo primero que pensé, al abrir el boletín de correo electrónico firmado por Presidencia de la República, fue: han dejado de luchar por el Presidente. Ya no les interesa promoverlo, salvarlo. Se cansaron muy rápido y ahora hacen tareas mecánicas de comunicación, en espera de que un golpe de suerte lo rescate de la tumba de las encuestas.

¿“Reunión con integrantes del Gabinete” es un “motivo para hablar bien de México”? ¿Les cae que eso es todo lo que pueden dar? ¿Eso es todo lo que pueden comunicar?

Sí. Así parece.

Ya no importa el Presidente. Ya no les importa salvar el sexenio.

Lo que veo, por este dato y muchos datos que levanto de aquí y de allá, es que todos están cómodos en el Gobierno federal. A nadie le inquieta que la imagen del Presidente esté por los suelos. Y están cómodos porque nadie rinde cuentas a nadie. El Presidente no se atreve a hacer cambios y entonces todos tienen su sueldo garantizado. No se esfuerzan. Ya no mueven un dedo.

La cartera de Miguel Ángel Osorio Chong es fiasco. La sangre se derrama, los alcaldes de Veracruz se levantan, Javier Duarte está prófugo, César Duarte se ríe de Chihuahua. Pero el Secretario de Gobernación anda de pueblo en pueblo promoviendo su imagen.

La República tuvo que vivir el gran ridículo de Donald Trump para que Luis Videgaray se fuera; no importó que, por ejemplo, la deuda esté en 50.5 por ciento del PIB, niveles muy por arriba de los alcanzados antes de la crisis de 1995.

Ya no importa el Presidente y ya no importa salvar el sexenio. Y no les importa, parece; no se les ve preocupados, claramente, porque el Presidente mismo no mueve un dedo. Está atrincherado con sus incondicionales y, al menos esa es mi percepción, deja que todos hagan lo que les venga en gana y que aprieten los días y se vayan los meses y al cabo ya se van. Esa es mi impresión. Y si al Presidente le vale el qué dirán si nombra como Procurador a un priista acusado de golpeador de mujeres, o a una mujer que jamás movió un dedo contra la corrupción para el sistema “anticorrupción”, pues a todos los demás lo mismo. Les vale. Arely Gómez no hizo nada contra la corrupción desde la PGR, pero llegó a la Secretaría de la Función Pública por un mero intercambio de favores. Raúl Cervantes Andrade es un priista apenas de medio pelo, con antecedentes terribles de violencia familiar, pero tiene dos primos poderosos cerca del Presidente y con eso basta.

¿Para qué esforzarse?

Claro: ya no importa salvar el sexenio. Ya no importa salvar al Presidente porque al mismo Presidente no le importa ya nada. Esa es mi impresión.

Por eso no hay esmero ni para enviar un chingado boletín. No pudieron mover a México y una tarea menor –frente a la otra–, como mover al Presidente, ya no les interesa.

De todas maneras, en ese gobierno se premian las lealtades, no se castiga la ineficiencia. De todas maneras el Presidente es el primero en dejar pasar, no importa si hacen su trabajo o no.

Ya no importa nada, me dije cuando abrí el boletín de Presidencia. En plena crisis de imagen, ¿promueven una “reunión con integrantes del Gabinete” como ese gran “motivo para hablar bien de México”? ¿Les cae? ¿Pues a quién le pagan para que haga esos boletines? ¿A sus sobrinos de 19 años?

Y no es el chingao boletín, caray; es todo el “esfuerzo”.

O será que ya todos en Presidencia están claros que, para salvar a Peña (y ya ni siquiera salvar a México) se tienen que hacer cosas que no se van a hacer porque no se pueden hacer. Como investigar, meter a prisión y arrebatar todos sus bienes, después de un debido proceso, a Javier Duarte de Ochoa, a César Duarte Jáquez, a Roberto Borge. Como investigar a la cúpula del Gobierno federal que está involucrada en los escándalos de OHL, exhibidos a nivel internacional con audios pero jamás llevados siquiera ante la Función Pública. Como permitir que un fiscal independiente reabra el caso “casa blanca” e investigue a fondo al mismo Presidente y a su esposa, Angélica Rivera, y que se respete la aplicación de la justicia tras lo que resulte de esas investigaciones. Como someter a Carlos Romero Deschamps y a su familia a una investigación de fondo que permita aclarar el origen de sus fortunas.

Para salvar a Peña (y ya no salvar a México) se tienen que hacer cosas como investigar a Felipe Calderón Hinojosa por negligencia y crímenes de lesa humanidad; y a su Secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, por las mismas causas. Como investigar por posible enriquecimiento inexplicable a Vicente Fox Quesada o someter a los hermanos Humberto y Rubén Moreira a una exhaustiva investigación por las mismas causas y por posible desvío de recursos públicos. O como, cosas tan sencillas, ver siquiera de dónde sacó decenas de concesiones de taxis el presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza. Como suspender al Procurador General de la República, Raúl Cervantes Andrade hasta que se aclaren, por medio de una fiscalía efectiva e independiente, las acusaciones que pesan sobre él que no son menores: golpear a su ex esposa, Angélica Fuentes. Como investigar la riqueza de Armando Hinojosa. Como ir por todos los ex gobernadores de Tamaulipas, protegidos en México y vinculados al crimen organizado y al lavado de dinero en Estados Unidos. Como abrir una gran investigación en Estados Unidos para dar con las fortunas de todos los que han comprado propiedades allá y no pueden aclarar de dónde.

Como… para qué le sigo. Será que ya todos en Presidencia están claros que, para salvar a Peña (y ya no salvar a México) se tienen que hacer cosas que no se van a hacer.

Mejor hacer boletines insulsos, bobos.

“Motivo para hablar bien de México”, decía. Y en la lista, sin más:  “Reunión con integrantes del Gabinete”.

Esos son sus motivos para hablar bien de México.

Pues sí.

Se hunden, pero mejor ni moverle. Que el sobrino de 19 años que contrataron para los boletines y la página web se siga ganando sus pesos, y que los encargados de imagen y comunicación social de Presidencia se sigan ganando sus pesos.

Y todos (ellos) contentos.

Dos años más de salarios sabrosos y ya, listo: a brincar a la iniciativa privada.

Fuente: SinEmbargo

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