Mayas de Campeche llevan Monsanto al banquillo en La Haya

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En 2012, Angélica Ek y Feliciano Ucán, apicultores mayas de Hopelchén, Campeche, presentaron, junto con otras comunidades mayas de Campeche y Yucatán, diversos amparos en contra del permiso que el Gobierno mexicano dio a Monsanto para la siembra comercial de soya transgénica resistente al herbicida glifosato.

Por María Colín*

Reporte de Greenpeace/ SinEmbargo

Angélica Ek y Feliciano Ucán, apicultores mayas de Hopelchén, Campeche, se encuentran en La Haya, Países Bajos, para dar su testimonio ante los jueces del Tribunal Internacional contra Monsanto, sobre las graves violaciones a los derechos humanos en sus comunidades, derivadas de los productos que dicha empresa desarrolla y comercializa en México.

En 2012, Angélica Ek y Feliciano Ucán, apicultores mayas de Hopelchén, Campeche, presentaron, junto con otras comunidades mayas de Campeche y Yucatán, diversos amparos en contra del permiso que el Gobierno mexicano dio a Monsanto para la siembra comercial de soya transgénica resistente al herbicida glifosato.

Lamentablemente las autoridades encargadas de los temas agrícolas y del medio ambiente omitieron considerar los dictámenes de los órganos técnicos a cargo de la biodiversidad y las áreas naturales protegidas que recomendaban negar el permiso dado sus impactos potenciales, como podía ser el destino final del herbicida en los mantos freáticos de la Península de Yucatán, dado que presenta un suelo altamente permeable.

Además, es una de las regiones en donde se produce miel de calidad de exportación, y cuyo mercado puede estar en riesgo dado el rechazo del consumidor europeo a los productos transgénicos o, en el caso de la miel, restos de polen de soya transgénica en la misma.

El efecto negativo del herbicida glifosato puede provocar un riesgo tanto a la salud de los agricultores como de las especies benéficas, sobretodo porque es el producto más empleado a nivel mundial y las fumigaciones áreas con éste y otros cocteles de agroquímicos se han incrementado en la región. En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, catalogó al glifosato como una sustancia probablemente cancerígena en humanos.

Muerte de abejas, afectaciones en flora y fauna de la región, construcción de pozos ilegales de extracción y absorción de agua, pérdida dramática de masa forestal, tomando en cuenta que en Hopelchén entre 2005-2015 se perdieron 59,880 mil hectáreas de selvas, muchas de las cuales están siendo cultivadas con soya y maíz, son tan solo una lista de impactos de la empresa Monsanto, que a través de sus productos están provocando en la región.

El testimonio que rendirán Angélica y Feliciano ante un tribunal internacional de carácter ético, junto con el de otras víctimas de distintas partes del mundo afectados por los productos de Monsanto, ayudarán para varios propósitos: los argumentos y conclusiones legales de estos testimonios podrán servir como material de prueba y alegatos en los procedimientos que se hayan presentado o pretendan presentarse en el ámbito nacional por las víctimas; el Tribunal resaltará la necesidad de cambiar la ley internacional de manera que las personas que sufran violaciones a sus derechos humanos por empresas como

Monsanto, puedan recurrir a vías legales, a través de las que puedan reclamar reparaciones por esas afectaciones; además apelará a la conciencia de la ciudadanía y de los políticos acerca de las malas prácticas que la empresa desarrolla y su impacto sobre el medio ambiente sano, la salud de las personas, los peligros que conlleva el actual modelo agroindustrial basada en semillas transgénicas y agroquímicos, ligado al derecho humano al agua y a la alimentación que se ven vulnerados. Buena suerte para Angélica y Feliciano que, como tantos otros miembros de pueblos indígenas viven en resistencia por mantener su modo de vida, su cultura y tradiciones, su vinculación sagrada con la naturaleza y en particular sus montes, sus abejas, su milpa…su buen vivir.

* María Colín es asesora legal de campañas de Greenpeace México.

Fuente: SinEmbargo/ GreenPeace

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