Margarita Zavala y los Baillères

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Por Sanjuana Martínez

La esencia de la candidata independiente a la presidencia, Margarita Zavala, va quedando al descubierto poco a poco: una candidata al servicio de intereses particulares y no los de todos los ciudadanos.

Su alianza con los beneficiados durante el gobierno de Felipe Calderón parece no tener fin. Son sus grandes financiadores, aunque ella asegure que su candidatura es independiente y ciudadana.

Ella dice sentirse “orgullosa” de sus benefactores, como la familia Baillères, beneficiaria absoluta del sexenio calderonista. La Señora Calderón afirma que todos sus financiadores son gente de “buena fe” que apoya su proyecto.

¿Buena fe? Analicemos la “buena fe” de Alberto Baillères. Primero debemos recordar que Calderón le entregó 1 millón 239 mil 273 hectáreas de minas. Pero no solo eso, la “buena fe” de este empresario depredador son las mil 367 concesiones que le fueron entregadas en los sexenios panista de Vicente Fox y el esposo de la Señora Calderón.

La familia Baillères dueña del Grupo Peñoles y Grupo Bal, ha sido una de las grandes familias beneficiadas durante los gobiernos panistas de la llamada “transición democrática” mexicana, que nunca llegó a ser una “transición”, porque el Partido Acción Nacional (PAN) se mimetizó con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y se convirtió en una mala copia del mismo.

Pero sigamos analizando la “buena fe” de los financiadores de la Señora Calderón. Los Baillères recibieron en total las mil 367 títulos de propiedad minera por la República mexicana con un gran total de 2 millones 261 mil 197 hectáreas en 20 estados.

Gracias a Fox y Calderón, los Baillères fueron extendiendo su fortuna por Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora y Zacatecas.

El Imperio de los Baillères no termina ahí. Ha sido beneficiado también por el PRI. Inició su acumulación desmedida de riqueza, en un país con 70 millones de pobres, justo en el sexenio de López Mateos que le entregó solo un titulo de propiedad, al igual que Díaz Ordaz, luego Echeverría le otorgó seis, López Portillo 28, De la Madrid 29, Salinas 30 y Zedillo 89.

De ahí pasó a los 756 títulos de propiedad con Vicente Fox y a los 405 con Felipe Calderón, quien finalmente fue el que más hectáreas le entregó con un millón 239 mil 273.

Por eso, no debe extrañarnos que la inmensa riqueza de los Baillères creció como la espuma: comprando El Palacio de Hierro, GNP, Petrobal, afore Profuturo, Casa de Bolsa Valmex y tantos otros negocios con nombre o sin nombre que los convierten en una de las grandes fortunas de México.

La “buena fe” de los Baillères se traduce en decenas de desastres ecológicos, como el derrame de 21 metros cúbicos de residuos de su Minera Madero en Zacatecas ocurrido en 2016.

Pero Margarita Zavala asegura que Baillères y ella, actúan de “buena fe”, incluso su esposo, el ex presidente Felipe Calderón. Y en cuatro días de iniciar su campaña, ya lleva recaudados, cinco millones de pesos, nada más y nada menos, que este empresario, hermanito de la caridad.

Los tres principales donantes de la candidata independiente se concentran en una sola empresa: El Palacio de Hierro. Es decir, Margarita Zavala es “totalmente Palacio”.

Para despistarle, la familia Baillères le entregó por separado los cinco millones de pesos. Alberto Baillères González y Alejandro Baillères Gual, le dieron 3 millones 280 mil pesos, según consta en la plataforma de fiscalización del Instituto Nacional Electoral (INE), mientras que su administrador Juan Bordes Aznar, le entregó un millón 640 mil pesos.

La Señora Calderón pretende que pensemos que esto es mejor que el dinero público, tal vez por eso, impugnó el tope de recolección de recursos privados del 10 por ciento del total de sus gastos y aspira a recolectar el 100 por ciento de sus gastos de campaña con recursos privados únicamente.

Su teoría es que resulta mejor los dineros privados que públicos, pero no explica que detrás de los recursos privados que recibe hay inmensos favores públicos de negocios entregados a sus financiadores a cambio de esos dineros “limpios” que ella ahora disfruta en su campaña presidencial.

Margarita Zavala debe ser honesta y aceptar que sus “mecenas” están manchados de tráfico de influencias, negocios oscuros y corrupción. No hay otra palabra para describir la estructura financiera que alimenta su campaña supuestamente “independiente” y totalmente Baillères, digo, totalmente Palacio.

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Fuente: SinEmbargo

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