Los tres tristes tigres

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Por: Pineda Jaimes

De las cuatro grandes potencias mundiales, dos de ellas nunca han estado en un Mundial de Futbol y otra sólo una vez lo ha hecho, y eso preocupa ya a la FIFA, pues negocios son negocios.

Ciertamente, ninguna de esas potencias emergentes tiene una gran tradición futbolera, pero su potencial económico no tiene quién le compita en estos momentos. Estamos hablando de Estados Unidos, China, la India e Indonesia, cuyos mercados son enormes y por supuesto que le interesan a la FIFA.

De todos ellos, el que se ha convertido poco a poco en cliente regular de los mundiales es Estados Unidos, en cuyo suelo incluso ya llegó a disputarse un Mundial en 1994 con un gran, gran éxito económico, aunque deportivamente hablando no lo haya sido tanto para el país sede, pues este deporte no acaba de despegar en vista de que va cuesta arriba de otros deportes más populares en esa nación, como el beisbol, el basquetbol o incluso el hockey sobre hielo. Su liga, la MLS, pese a tener ya algunos años, no acaba de despegar aun cuando ha hecho muchos esfuerzos por llevar figuras de talla mundial a sus equipos, lo cierto es que estos futbolistas ven a la liga norteamericana como un pasaporte para ganar muchos dólares con poco esfuerzo. Parafraseando a nuestro querido Francisco Zarco, al referirse al Senado mexicano, la MLS se ha convertido en “el cuartel de invierno de nuestras estrellas futboleras en declive del mundo”.

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Ahí ha recalado desde el mismísimo Pelé –en el ocaso de su carrera, por supuesto- que puso en el estrellato al recordado Cosmos de Nueva York, hasta la rutilante estrella italiana de ese momento, Giogio Chinaglia, quien viviera sus mejores glorias en el Lazio de Italia y muriera en 2012. Y por supuesto, el Káiser alemán, don Franz Beckembauer. Los tres en el Cosmos. Hasta nuestro Hugo Sánchez pasó por la liga estadounidense con el San Diego Soccer. Sin olvidar, claro está, a Thierry Henry que brillara en el Arsenal y ahora lo hace en los Red Bulls, también de Nueva York, donde por cierto militó algún tiempo nuestro Rafa Márquez, quien a tiempo decidió regresar a México con el León y de ahí agarrar su segundo aire luego de su paso exitoso por ligas europeas. Ya no se diga del Temo Blanco, de fugaz paso por el Chicago Fire, y la lista puede seguir, pero el caso es que pese a todos esos esfuerzos, el futbol en Estados Unidos no acaba de prender, no obstante que es una potencia a nivel mundial en el plano femenil, pero en el varonil y profesional aún no lo es, aunque de acuerdo a lo que dicen nuestros “primos”, sólo es cuestión de tiempo para que alcen su primera Copa del Mundo.

Ya en el plano de selecciones le disputan el título de gigante de la CONCACAF a México. Pero de todo esto, nada tiene importancia ante la prisa que tiene la FIFA de que prenda el futbol. Estamos hablando de un mercado de casi 350 millones de personas, con uno de los poderes adquisitivos más grandes del mundo. Así, “pian pianito”, cada vez los estadounidenses se convierten en una de las aficiones más numerosas en los mundiales de futbol. Quizá en estos momentos más como turistas y por curiosidad, que como verdaderos aficionados, pero al tiempo. Aquí a la FIFA, pese a todo no tiene tanta preocupación, pues sabe que el mercado prácticamente está asegurado, prueba de ello es la selección de México, que ha hecho de las canchas estadounidenses su segundo hogar, ante los millones de mexicanos que asisten a verla en duelos de preparación y abarrotan sus estadios cada vez que juega allá, sea contra el rival que sea. Para nuestros conciudadanos, son duelos casi casi de Copa del Mundo.

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No sucede lo mismo en las otras potencias, donde tal vez la excepción sea China, quien ya acudió a un Mundial en 2002, cuando se realizó en Corea y Japón. Ahí los chinos participaron y no les fue muy bien que digamos, al quedar en el lugar 31 de la mano de un viejo conocido de la afición mexicana, el gran serbio Bora Milutinovic, quien fuera el técnico de México en el Mundial de 1986, de Costa Rica en 1990, de Estados Unidos en 1994 y de Nigeria en 1998. Cinco mundiales, cinco equipos.

A raíz de su participación en el Mundial de Corea-Japón, China, el gran gigante asiático ha hecho enormes esfuerzos por masificar el futbol en su país, construyendo grandes estadios, profesionalizando su liga, llevando a grandes jugadores y por supuesto, a punta de dólares, pero no acaba de consolidarlo. Ni qué decir de su selección, que no acaba de superar a las potencias asiáticas, como lo son la propia Corea, habitual selección en los mundiales, justamente desde México 86 y ahora también con Japón, que tiene una liga mucho más poderosa que la china. Pero aún así, China es un mercado muy apetecible en términos económico-deportivos: nada menos que la nación más poblada del mundo, no obstante que allá el futbol todavía se ve como una excentricidad, a diferencia del tenis de mesa, el deporte nacional. Los casi mil 500 millones de chinos siguen siendo un suculento manjar para la FIFA.

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En el caso de la India e Indonesia, donde el futbol es algo así como una extravagancia que puede llegar a lo incomprensible, la situación es similar. Lo de ellos es el cricket en primer lugar y el hockey sobre hierba en segundo lugar. Para la FIFA, Indonesia es bastante apetecible por sus 250 millones de habitantes, y por eso le urge que el futbol prenda rápido en aquella nación, que dicho sea de paso. lo que le gusta más es el badminton, no el balompié. No sería nada nuevo una eventual participación de Indonesia en un Mundial. Ya en 1938 lo hizo, pero con el nombre de Indias Holandesas. En el caso de la India, con más de mil 200 millones de pobladores, por supuesto que es un atractivo en términos deportivo-comerciales. Una leyenda que circula dice que pudo haber participado en el Mundial de 1950, pero no lo hizo porque no se le permitió que sus jugadores lo hicieran descalzos. Cierto o no, la India no tiene ningún registro mundialista.

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Lamentablemente para algunos y afortunadamente para la FIFA, China, India e Indonesia son sus grandes aliados. Son en esos países donde se elaboran casi todos los productos que se consumen y utilizan en el futbol mundial, que va desde los balones que se usan, las camisetas, zapatos, espinilleras y en fin, toda clase de accesorios. Estos lugares han sido seleccionados no precisamente por las condiciones labores que ofrecen, sino justamente por todo lo contrario: su precariedad laboral, la abundante y mal pagada mano de obra, las extenuantes jornadas laborales, etcétera. Japón entra en otra categoría, pues aunque ni remotamente se puede pensar que el futbol es el deporte nacional, porque nada tiene que hacer en estos momentos contra el Sumo, las artes marciales o su verdadero deporte nacional que es beisbol,  el hecho de haber organizado ya un Mundial lo coloca en otra tesitura, lo mismo que por su elevado ingreso per cápita.

Lo cierto es que a la luz de los desastrosos resultados que han tenido las grandes potencias europeas en Brasil 2014,  a la FIFA le urge diversificar mercados. Y cuanto antes, mejor.

“Bisnes ar bisnes”

Hasta mañana. Buen día y buena suerte.

 

 

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