Con El Grito de los acarreados blindan a Peña Nieto

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Entre la marcha de rechazo al Presidente Enrique Peña Nieto, protagonizada ayer por miles de ciudadanos en la Ciudad de México, los gobiernos priistas del Estado de México e Hidalgo, comandaron un acarreo con cientos de autobuses que transportaron a miles de niños, ancianos, mujeres y hombres para llenarle el Zócalo al Primer Mandatario con espectadores a modo. “El Grito” de Peña Nieto se convirtió en una “fiesta” privada, cercada por miles de policías, y a la que sólo tuvieron acceso sus cercanos, los priistas y los miles y miles acarreados.

Por Linaloe R. Flores y Dulce Olvera/ SinEmbargo

El “Viva México” se convirtió en “¡Renuncia ya!”. El Mandatario con la aprobación más baja desde que en 1994 se realizan encuestas en México de este tipo ondeó la bandera pero anoche, como las tres noches anteriores desde que tomó posesión, la arenga no le fue respondida. O más bien, sí. Entre los vivas, el Zócalo permite que se cuelen algunos gritos que le indican: “¡Vete!”.

Dice Enrique Peña Nieto: “Mexicanos, ¡Vivan los héroes que nos dieron Patria y Libertad! ¡Viva Hidalgo! ¡Viva Morelos! ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez! ¡Viva Allende! ¡Viva Aldama! ¡Viva Galeana! ¡Viva Matamoros! ¡Viva Guerrero! ¡Viva la Independencia nacional!”.

Ni medio minuto de arenga.

El Grito de 2016 ha concluido fugaz, breve, instantáneo.

Pronto, la pirotecnia llena el cielo del Zócalo, el mismo que siempre le ha dicho que “no” al Presidente desde la madrugada del 1 de diciembre, cuando recibió la banda presidencial y afuera de Palacio Nacional lo esperaba ya una manifestación que le reclamó los acontecimientos de Atenco y le puso frente a la mirada una manta que decía “asesino”.

Pero esta noche es una multitud tranquila, en paz, acomodada desde las 16:00 horas frente al balcón presidencial, proveniente del Estado de México e Hidalgo, los estados gobernados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Hombres y mujeres con brazaletes verde y blanco.

Y aquí concluye todo porque por razones de austeridad este año, como el pasado, no habrá cena de gala. Cuatro años de Peña Nieto y un grito de la celebración de la liberación de la Corona española que se acaba mucho antes del amanecer.

La vieja tradición de acarrear invitados para llenar espacios en eventos públicos o políticos y aparentar apoyo a los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se cumplió también hoy, aquí, previo a la ceremonia del Grito en el Zócalo.

Como ha sucedido en cada una de las tres celebraciones de la Independencia con Enrique Peña Nieto, ya como Presidente, camiones cargados con ciudadanos –sobre todo del Estado de México– han llegado al Centro Histórico de la capital del país para tomar parte de un festejo que, al menos en la teoría, es para el libre disfrute de los mexicanos.

El azul predominó sobre la simbólica triada del verde, blanco y rojo para celebrar el 206 aniversario de la Independencia de México. Por toda la calle Palma, hay decenas de camiones estacionados. Por la ventana de algunos fue posible ver bolsas con lunches.

Esos camiones no transportaron a los llamados “acarreados”, sino a miles de policías provenientes de otros estados.

Por eso el centro de la ciudad se vistió de azul.

Por todas las calles aledañas a la plancha del Zócalo capitalino hubo elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México y de la Policía Federal. En la calle de Palma, cada 15 minutos llega un nuevo camión con invitados que simulan apoyo para el Presidente mexicano.

Por la calle República Dominicana, fueron ingresando cientos de acarreados con sticker en el pecho, botón de la bandera mexicana, brazalete verde en la muñeca y algunos cargando su bolsita con lunch. Llegaron de distintos municipios de Hidalgo, Puebla y el Estado de México. Eran tantos esta tarde que debieron formarse por toda la calle de República de Brasil.

Si un ciudadano común quería acceder por ahí, no podía. Si quiere obtener un brazalete, tampoco. “Sólo es para invitados”, dijo un guardia de seguridad.

–¿Invitados de quién? – .

–De la Presidenta Municipal de Tecámac –responde una mujer.

–De la Sagarpa [Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación] de Hidalgo –responde el campesino Félix.

Indígenas y gente de la más humilde fue acarreada. Foto: Dulce Olvera, SinEmbargo

Indígenas y gente de la más humilde fue acarreada. Foto: Dulce Olvera, SinEmbargo

–Avance, avance, avance –vociferaba un policía.

Son montones: niños, mujeres, adultos, ancianos. “¡Sticker y pulsera a la vista!”, les ordenan.

Muchos de ellos eran indígenas. Gente humilde, con guaraches de plástico y sombrero, con zapatos sucios y ropa raída.

-¿De dónde viene?

–De Hidalgo –respondió una mujer con todo para acceder a primera fila frente al Palacio Nacional.

–¿Quién la invitó?

–No sé quién es. No la conozco.

-¿Por qué vino?
–…
–¿No sabe?
–…

Avanza. Ya no contesta.

“Bienvenidos, se divierten mucho”, les decía una mujer del equipo de las chamarras verdes, quienes vigilaban su arribo.

Las calles de Lázaro Cárdenas, Donceles, República de Brasil y finalmente República de Cuba se volvieron un hormiguero.

Una vez que bajaban, los miles de “invitados especiales”, como seguridad los llama, los camiones estacionados en Palma –donde “llegaron los policías”– se fueron por Tacuba.

–Nosotros vinimos de varios estados en esos camiones –afirmó aSinEmbargo un Policía Federal parado a lado de una camioneta de esa dependencia.

La cajuela estaba repleta de bolsas con comida.

La jornada será larga. Algunos arribaron desde las 5 de la mañana y otros desde las 8.

–¿Y por qué no usaron las camionetas de la policía? – se le cuestionó.

–Para no llamar la atención.

Un señor que atiende un puesto de periódicos en una esquina de Palma aseguró que fueron policías quienes bajaron de los primeros camiones.

Los azules subían y bajaban. Algunos se quedaron sentados en el interior del transporte.  Sus lunches incluían fruta (manzana, plátano o naranja), agua o refresco, galletas y pan. Pero algunos preferían comprarse sus propios alimentos como un par de policías que, parados, terminaban su comida china en platos de unicel.

Otros mataban el tiempo boleando sus botas, platicando entre ellos.

-¿No son acarreados? -.

-¿Por qué?– dijo un organizador de los invitados

-Les he preguntado y no saben a qué vienen.

-Es parte de la vida – contestó dando una palmada en el hombro a la reportera.

Son las cinco de la tarde. Los “de la pulsera verde” no dejan de llegar. Llevan una hora ingresando…

Para pasar a donde se realizaría la ceremonia del “Grito” hay que pasar por al menos ocho puntos de seguridad. Hubo una marcha convocada para hoy, y acciones de protesta. Quizás por eso.

Fuente: SinEmbargo

1 Comment

  1. Es indigno aprovechar la ignorancia de familias humildes, engañadas y transportadas para llenar el zócalo de la Ciudad de México, solo para GRITAR VIVA MÉXICO Y SUFRIR EL HAMBRE LAS NECESIDADES ECONÓMICAS DE LA FAMILIA, me pregunto es fácil engañar al hambriento la necesitado y es humillante no tener escrúpulos
    para aprovechar las necesidades de un País,

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