La historia negra de las empresas privadas en el espionaje de EU

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Por Noah Kulwin

Los expertos de inteligencia creen que la filtración masiva de documentos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA por siglas en inglés) divulgada por WikiLeaks la semana pasada fue responsabilidad de una empresa subcontratada.

A pesar de que las autoridades se han negado a dar un nombre en concreto para el caso llamado “Vault 7″— la mayor publicación de documentos confidenciales de la CIA— fuentes de inteligencia que hablaron con VICE News estuvieron de acuerdo en que la filtración provino de una empresa privada que brindaba servicios a la agencia norteamericana.

Además, tanto el diario Wall Street Journal y la agencia de noticias Reuters reportan que los investigadores creen que la divulgación de información ya era conocida por los oficiales de la CIA desde el año pasado. Los 7.800 documentos dados a conocer por WikiLeaks incluyen detalles sobre la tecnología que la CIA utiliza para intervenir smartphones, smart TV y otros dispositivos digitales.

Glenn Carle, antiguo oficial de operaciones de la CIA, asegura que es posible que la filtración provenga de empresas privadas.

“Los estándares de seguridad y profesionalismo entre el sector privado son más bajos”, explica. “Cada vez hay un mayor número de empleados con acceso a información altamente sensible, que en teoría deberían apegarse a los mismos estándares de la CIA, pero en realidad no lo hacen”.

Desde el 9/11, el número de empresas privadas contratadas por el gobierno de Estados Unidos se ha disparado, dice Steven Aftergood, director ejecutivo de “Project on Government Secrecy” en la Federación de Científicos Estadounidenses.

“Las empresas subcontratadas son capaces de llevar a cabo muchas tareas necesarias pero de baja complejidad en la comunidad de inteligencia”, dice Aftergood. “Las funciones de inteligencia tecnológica, recursos humanos y nóminas. En algunos casos, también pueden realizar tareas más avanzadas por sí mismos”.

El auge de empresas subcontratadas ya ha presentado problemas en el pasado: en 2007 el Comité Selecto del Senado sobre Inteligencia, encontró que las empresas privadas cuestan casi el doble de lo que cuesta el propio equipo de la CIA. Un reporte de 2012 elaborado por la CIA encontró que en el pasado, dentro de la agencia se habían violado algunas leyes federales al contratar empresas privadas para realizar trabajo de inteligencia que debería ser llevado a cabo por la propia agencia gubernamental.

El propio Edward Snowden, quien quizá sea el personaje que ha filtrado información más conocido y despreciado en la historia de Estados Unidos, estaba subcontratado por la Agencia de Seguridad Nacional al momento de divulgar información del gobierno.

Tim Shorrock, autor del libro “Spies for Hire“, asegura que el creciente papel de las empresas privadas en el trabajo de inteligencia está directamente relacionado con los casos de violación de seguridad.

“Es casi seguro que la más reciente filtración salió de alguna empresa privada”, dice Shorrock. “El riesgo de que esos casos ocurran aumenta con las empresas privadas, como prueba tenemos los últimos dos años”. Shorrock estima que 70 por ciento del presupuesto que tiene la comunidad de inteligencia se destina a subcontratar empleados.

Snowden trabajaba para la empresa Booz Allen Hamilton, al igual que Harold Martin, un empleado de 52 años que ha sido acusado de almacenar información de la Agencia de Seguridad Nacional por más de 18 años.

Booz Allen es una de las cinco empresas que contratan al 80 por ciento de los empleados que trabajan para las agencias de Estados Unidos.

Aftergood dice que estos empleados están fuera del alcance de la vigilancia del gobierno, ya que son las mismas empresas privadas las responsables de supervisarlos. Por su parte, Shorrock cree que no hay suficiente vigilancia para esas empresas.

“Se ven a sí mismos como una gran familia feliz”, dice Shorrock refiriéndose a las agencias del gobierno y a las empresas privadas, señalando que es relativamente sencillo para los empleados de ambos sectores cambiar entre el trabajo directo con el gobierno y el sector privado.

Por ejemplo, Mike McConnell, un almirante naval que sirvió como director de la Agencia de Seguridad Nacional de 1992 a 1996, dejó su puesto para trabajar en Booz Allen. Después dejó la empresa para convertirse en director de la Agencia de Seguridad Nacional en 2007. Posteriormente, regresó a la empresa privada en 2009 y actualmente aparece como asesor ejecutivo en la firma.

“Existe la idea entre ellos de que son iguales y no hay diferencia entre los sectores”, explica Shorrock. “Pero mientras un lado sirve a la Constitución, el otro busca complacer a los accionistas”.

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Fuente: VICE News

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