La farsa maestra

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Por Dolia Estévez

Washington, D.C.–En un país donde los ricos y poderosos son prácticamente intocables, la detención de Elba Esther Gordillo– a quien The New York Timesalguna vez describió como la “mujer más poderosa” de México—generó incredulidad. Hoy, de ese dramático episodio que cimbró a la clase política mexicana hace más de cinco años, sólo queda la frustración de una sociedad harta de corrupción e impunidad. Gordillo fue liberada esta semana luego de que un Magistrado federal en la Ciudad de México absolviera las acusaciones en su contra por lavado de dinero y delincuencia organizada. Sin embargo, absuelta o no, en el tribunal de la opinión pública hace años que fue condenada.

La absolución de “La Maestra” se veía venir desde 2017 cuando, en medio de un absurdo despliegue mediático, la mujer fue trasladada en una ambulancia a su domicilio en la colonia Polanco. Gordillo permaneció bajo presunta prisión domiciliaria en su penthouse, donde una afluencia incesante de cortesanos le rendían pleitesía en una caricaturesca evocación de El Padrino. Rodeada de sirvientes, asesores solícitos y guardias, Gordillo daba órdenes a diestra y siniestra. Emulaba su edad de oro cuando, como lideresa magistral todopoderosa, amasó una grotesca fortuna personal que ahora está libre de derrochar.

Tras su arresto aquel gélido 26 de febrero de 2013, Gordillo fue acusada de peculado, delincuencia organizada y lavado de dinero. La PGR dijo que malversó millones de pesos del SNTE para cubrir gastos personales como cirugías estéticas, compras en tiendas de lujo en Estados Unidos y la adquisición de una mansión en Coronado Cays, California, entre otros inmuebles. Jesús Murillo Karam estimó el desfalco de “La Maestra” al SNTE en 2 mil 600 millones de pesos. Su sueldo era de 31 mil 398 pesos mensuales.

A petición de la PGR, agentes federales estadounidenses ejecutaron un operativo de cateo y aseguramiento en la residencia de lujo de Gordillo en Coronado Cays. Murillo Karam informó al Gobierno de Estados Unidos que la mansión era parte clave de la investigación delictiva contra Gordillo y que la intención era decomisarla para subastarla y repatriar los millones desfalcados al sindicato. Pero, por ineptitud o con intención, la PGR no integró bien el expediente. No se le congelaron cuentas, tampoco decomisaron propiedades. Si alguna vez hubo intención de aplicar la ley, se perdió en los oscuros laberintos de la corruptela de la PGR. A principios de 2015, la PGR dio carpetazo. En lugar de avisarle a sus contrapartes estadounidenses en San Diego, cortó toda comunicación con ellas. Estados Unidos cerró la investigación. Fueron fechas de relevo. Murillo Karam transfirió la titularidad de la PGR a Arely Gómez. Borrón y cuenta nueva. (Sin Embargo 24/01/2018).

Según registros prediales y fiscales consultados, la mansión en Coronado–6 recamaras y 7 baños, un muelle privado para barcos motorizados, alberca, dos cocheras y un amplio jardín–-no cambió de dueño durante los casi seis años que duró la farsa. En anticipación al feliz desenlace, Gordillo recientemente se puso al corriente en los pagos morosos que ascendían a cerca de 400 mil dólares por concepto de impuestos, multas de morosidad y cuotas administrativas. Jardineros y empleadas domésticas acicalaron la mansión, valorada en 5.2 millones de dólares. Todo está listo a la espera de la llegada de la que andaba ausente.

En diciembre de 2013, Gordillo encabezó la lista de los 10 Mexicanos Más Corruptos de 2013 que, bajo mi firma, se publicó en Forbes.com (inglés). Escribí que la corrupción era un perverso lastre para el desarrollo de México y un enorme obstáculo para la democracia. Históricamente ha sido parte de la cultura política del país. “Un político pobre es un pobre político”. Herencia del fundador del Grupo Atlacomulco a generaciones de corruptos.

De las 10 personas percibidas como más corruptas en 2013, sólo Andrés Granier ha sido condenado por actos de corrupción. Tomás Yarrington fue detenido en Italia y extraditado a Texas para enfrentar cargos relacionados al tráfico de drogas. Algunos han sido exonerado de investigaciones a modo. Otros, ni eso.

Y es que en México la procuración de justicia rara vez no se politiza. El Estado de Derecho es una simulación. Los actos de corrupción, cuando se persiguen, no es por apego a derecho sino porque sirve a intereses políticos sexenales. Las leyes se aplican a voluntad del poderoso. Peña Nieto mandó a Gordillo al calabozo no por los delitos que presuntamente cometió sino porque era su adversaria. Nunca sabremos si “La Maestra” es culpable o si, peor aún, fue injustamente encarcelada.

El caso pasará a la historia como una de las mayores farsas del sexenio peñista. Un show mediático repulsivo por el que probablemente nadie va a pagar. Menos ahora que soplan vientos de amnistía y perdones. La opulenta mansión de Gordillo en la costa californiana seguirá siendo testimonio de lo que está podrido en México. Libre de toda acusación, la mujer cuya influencia llegó hasta los más altos niveles de varios sexenios, puede regresar a vivir como reina entre lujos y asistentes que le carguen el celular hasta en el gimnasio, derrochar millones de dólares en la cadena departamental Nieman Marcus, comprar sus marcas favoritas Gucci y Hermes, y reírse de la sociedad mexicana que por un momento quiso creer que en México la impunidad no siempre es forma de vida.

@DoliaEstevez

Fuente: SinEmbargo

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