Fallece Marta Harnecker, figura central de la izquierda en Latinoamérica

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Este sábado falleció una de las figuras más importantes de la izquierda latinoamericana, la sicóloga, investigadora, educadora y autora Marta Harnecker, quien publicó más de 80 libros sobre política, marxismo y filosofía, entre los que figura Conceptos elementales del materialismo histórico, escrito en 1969 y que ya superó las 70 ediciones. Centrada en el analisis del movimiento obrero y la elaboración de abundante documentación formativa, fue colaboradora de los movimientos populares en América Lartina.

El ministro de Cultura de Venezuela, Ernesto Villegas, y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador estuvieron entre los primeros en ofrecer sus condolencias.

La activista nació en Chile en 1937 y ahí sobrevivió al golpe militar contra el gobierno socialista de Salvador Allende, derrocado por la dictadura militar de Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973. Después se refugió en Cuba.

Hija de migrantes austriacos que hicieron su hogar en Chile en 1937, fue educada en la infancia en la fe católica. Harnecker estudió sicología en la Universidad Católica de Chile en 1962. Hizo estudios de posgrado en París, donde conoció a Paul Ricoeur y Louis Althusser. A su regreso a Chile, en 1968, fue profesora de materialismo histórico y economía política en sociología de la Universidad de Chile y directora del semanario político Chile Hoy.

En 1960 visitó Cuba y quedó impresionada. A raíz de la prohibición de divulgar las experiencias que tuvo en la isla, de acuerdo con quienes la conocieron, se alejó del catolicismo militante de sus compañeros de Acción Católica, grupo del que era miembro, pues le prohibieron hablar de la revolución encabezada por Fidel Castro.

En 1962 obtuvo una beca que le permitió conocer en Francia a Louis Althusser –pilar en la renovación del marxismo occidental–quien no sólo le enseñó que podía conservar su fe católica y al mismo tiempo ser marxista, sino también los argumentos en favor del socialismo científico.

Harnecker regresó a Chile en 1968. Se integró a la organización revolucionaria Ranquil; después pasó a militar en las filas del Partido Socialista y se incorporó al movimiento estudiantil en la universidad.

Decepcionada por las bizantinas discusiones del ambiente académico que ella apreciaba exageradamente centrado en la teoría y el concepto del marxismo, decidió redirigir sus esfuerzos en la formación marxista de obreros y campesinos. De su experiencia en estas labores se sintetizaron sus conocidos trabajos de divulgación.

Sobre ese retorno de Francia a Chile comentó en una entrevista: Yo pensaba que a mi regreso a Chile podría ganarme la vida como traductora de francés. Nunca pensé que iba a poder llegar a ser profesora universitaria y que iba a poder vivir del marxismo. Pero llegué en un momento de plena reforma universitaria y el marxismo empezaba a ser por primera vez materia de estudio en la universidad. Fueron años de auge del pensamiento de izquierda. En ese momento, gracias a mi libro, llegué a ser profesora y parte del grupo de académicos que discutía un currículo marxista para esa universidad. En ese grupo estaba Clodomiro Almeida, que luego fue canciller de Allende.

Son muchos los militantes de izquierda que se formaron políticamente con sus obras. Su libro Conceptos elementales del materialismo histórico, escrito en 1969, ha sido parte de la formación de los militantes de izquierda del continente desde que se publicó por primera vez.

En una entrevista concedida al periodista Rodrigo Ruiz el 14 de julio de 2014, Harnecker explicó la forma en que la teoría que estudió en Francia se volvió práctica a su regreso a América Latina: “Yo escribí mi primer libro en París, teniendo un conocimiento muy vago de la realidad latinoamericana. Sólo conocía mi propio país, Chile, y no lo conocía en profundidad. Las reflexiones e informaciones que se encuentran en mi último libro, Un mundo a construir, (nuevos caminos), han surgido luego de haber entrevistado a más de 100 dirigentes políticos y sociales de nuestra región, varios de los cuales ocupan hoy altos cargos en el sistema político en sus respectivos países. Una diferencia abismal, ¿no crees? Por ello creo que el libro ayudará a que mucha gente que conoció a la Marta de Los conceptos elementales…, y no leyó otras cosas suyas posteriores, ahora vea a la otra Marta que ha aprendido tanto de las luchas de nuestros pueblos y que propicia esa nueva cultura de la izquierda que tanto necesitamos”.

A la pregunta de por qué decidió formarse como sicóloga antes de conocer el socialismo, la intelectual respondió: No me acuerdo exactamente. Quise estudiar sicología para ayudar a resolver los pro-blemas de los demás, pero muy pronto me doy cuenta que ser sicólogo significa oír y no imponer tu personalidad, pero yo soy completamente lo contrario de eso. No es que no sea capaz de escuchar, pero lo que me gusta es transmitir valores, ideas, pasiones, hablar y comunicar. Terminé de profesora de sicología. Nunca atendí gente. Claro que la sicología me sirvió muchísimo, especialmente en mi vocación de periodista.

Fue directora del Centro de Investigaciones Memoria Popular Latinoamericana de La Habana y del Centro Internacional Miranda en Caracas.

Después del golpe de Estado de 1973, se exilió en Cuba, donde se casó con el comandante Manuel Piñeiro con quien tuvo una hija.

Ahí vivió el periodo especial al que Estados Unidos condenó a ese país, y calificó de “admirable la forma como Cuba afrontó la caída del socialismo en Europa del Este y la Unión Soviética.

Luego de quedar viuda en 1998, Harnecker continuó con su carrera de investigadora, y además de involucrarse en las problemáticas de campesinos y obreros, buscó testimonios y experiencias de dirigentes políticos latinoamericanos que forman parte de los artículos y textos que son hoy material de estudios en múltiples universidades del mundo.

Entre esas experiencias se encuentra la de Venezuela, ya que fue asesora del presidente Hugo Chávez y del Ministerio del Poder Popular, donde formó parte del equipo de dirección del Centro Internacional Miranda en Caracas.

Durante su estancia en el país sudamericano pudo analizar el florecimiento de las luchas populares en América latina. Asimismo, el presidente de la República Bolivariana, Nicolás Maduro, le entregó el Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2014.

Marta Harnecker demostró que el socialismo no es un proyectopensable sin la lucha y que no se puede hacer desde arriba, ya que de-be ser el producto de las luchas del movimiento de los pueblos y clases dominadas, opinó la publicación venezolana Así somos.

“En este sentido, ella es una auténtica marxista, continuando la labor iniciada por Marx, sin temor de enriquecerla –con la toma en cuenta permanente de lo que es nuevo en la realidad del mundo, del capitalismo, del imperialismo, delas luchas–, renovando así las conceptualizaciones, las propuestas teóricas y las relativas a las estrategias de acción”, señaló en un artículo el economista egipcio recientemente fallecido Samir Amin, .

Ella ayudó a dar al marxismo vivo una dimensión latinoamericana, como otros le han dado una dimensión asiática o africana. Marta Harnecker ayudó a dar al marxismo ladimensión universal que debe ser la suya; ayudó a que sea oído por lagran mayoría de los pueblos del mundo, que son los de los tres continentes. Ella logró hacer escapar al marxismo de una reclusión eurocéntrica mortal. La experiencia de los avances en las luchas de los pueblos de América Latina, han allanado el camino en las últimas décadas, mediante el pensamiento teórico de Harnecker, el cual ha sido decisivo en este sentido, subrayó Amin.

Obras más reconocidas

Fue integrante de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad. Como autora, Harnecker tiene 82 libros entre los que destacan: El capital: conceptos fundamentales (1971), Cuba: ¿dictadura o democracia? (1975), Pueblos en armas (1983), La revolución social (Lenin y América Latina) (1985), ¿Qué es la sociedad?(1986); Indígenas, cristianos y estudiantes en la revolución (1987); América Latina: Izquierda y crisis actual (1990); Haciendo camino al andar (1995); Haciendo posible lo imposible: La izquierda en el umbral del siglo XXI (1999); Reconstruyendo la izquierda (2006) y Un mundo a construir (nuevos caminos) (2013), por el que obtuvo el Premio Libertador al Pensamiento Crítico.

Harnecker, quien padeció cáncer, pasó sus últimos años entre Cuba donde reside su hija y Canadá, junto a su esposo, el destacado intelectual Michael Lebowitz.

La entrevista de Ruiz apareció en un libro editado por Gerardo L. Munck y Martín Tanaka sobre las voces del pensamiento político en América Latina.

Las obras completas de Marta Harnecker están publicadas en el portal Rebelión.org en la liga http://www.rebelion.org/noticia.php?id=87882

Fuente: La Jornada

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