El oscuro mundo de Aristóteles Sandoval

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Por Ricardo Ravelo

Ligado a escándalos que lo mismo lo relacionaron con el narcotráfico que con actos de corrupción y tráfico de influencias, la madrugada del viernes 18 fue asesinado en Puerto Vallarta, Jalisco, el exgobernador Aristóteles Sandoval, quien gobernó esa entidad de 2012 a 2018.

Los hechos ocurrieron al interior del restaurante bar Distrito 5, a donde el exmandatario arribó a las 10:00 de la noche. Como era su costumbre, el político priista llegó resguardado con unos quince escoltas, a los que presuntamente tenía derecho como exmandatario. A la cita le acompañaba una persona.

Minutos después de entrar al restaurante, una mujer y un hombre se reunieron con el exgobernador. A las 01:40 de la madrugada, Aristóteles Sandoval se levantó al baño.

Un sujeto, que se levantó de otra mesa, lo siguió y cuando entró al sanitario le disparó al exmandatario por la espalda, quien cayó al piso herido. El sujeto salió intempestivamente. Los escoltas de Sandoval le dispararon e intentaron detenerlo, pero otro grupo, presuntamente un comando que estaba en el lugar, lo ayudó a escapar al repeler el fuego. En ese momento se desató una balacera dentro del restaurante. Algunos escoltas de Aristóteles Sandoval resultaron heridos. Del atacante y del comando que lo protegió, nada se sabe.

Una semana después de los hechos, la Fiscalía de Jalisco informó que una persona fue detenida tras el crimen. Se le considera presunto responsable de la muerte de Sandoval; también expuso que cuenta con imágenes –presuntamente videos y fotografías –del resto de los atacantes.

De acuerdo con un video que circuló en las redes sociales horas después del asesinato del exgobernador, los gatilleros habrían seguido el vehículo en el que Aristóteles Sandoval fue trasladado de urgencia al hospital “La Joya”. De acuerdo con otras versiones, los sicarios pretendían rematarlo. No fue necesario. Aristóteles Sandoval murió al llegar al nosocomio.

Lo extraño de todo este asunto es que los meseros del restaurante Distrito 5 limpiaron la escena del crimen. Se asegura que borraron toda huella e indicio que pudiera identificar al atacante y al grupo armado que lo acompañaba y que se encontraban en el mismo lugar. La Fiscalía jalisciense aseguró el lugar.

Aunque las evidencias presuntamente fueron borradas en el restaurante “Distrito 5”, en las redes sociales circuló otro video donde el comando armado intentó rematar al exmandatario incluso desde que fue sacado del restaurante y era llevado al hospital La Joya.

En el video se observa cómo desde una camioneta Jeep y un taxi abrieron fuego contra la escolta de Aristóteles Sandoval. De acuerdo con datos extraoficiales, al menos tres escoltas resultaron heridos, aunque otra versión sostiene que sólo uno de ellos fue baleado.

LOS PRESUNTOS NEXOS CRIMINALES

Aristóteles Sandoval Díaz construyó una carrera política meteórica: de ser activista del PRI, fue electo Diputado local, Presidente Municipal de la ciudad de Guadalajara y, desde ese trampolín, saltó a la gubernatura del estado con el respaldo del entonces Presidente Enrique Peña Nieto.

Al igual que Javier Duarte y Roberto Borge, Sandoval Díaz también fue elogiado en su momento por ser parte de una nueva generación de priistas que arribaban al poder, llamados por Peña Nieto “los nuevos rostros del PRI”, que después terminaron encarcelados o señalados de servir al crimen organizado, como fue el caso del exgobernador de Jalisco. Sin embargo, nunca fue acusado ni investigado.

Desde que era legislador local brotaron los escándalos alrededor de Aristóteles Sandoval por sus presuntos nexos con el narcotráfico. En diversos expedientes judiciales aparece vinculado con personajes relacionados con el tráfico de drogas, en particular del Cártel de Sinaloa; también con operadores de Ignacio “Nacho” Coronel, quien murió en 2010 durante un enfrentamiento con efectivos de la Marina; de igual forma se le relacionó con financieros al servicio de Ismael “El Mayo” Zambada, quienes de acuerdo con los testimonios financiaban sus actividades políticas.

El primer escándalo que enfrentó ocurrió en febrero de 2005. Ese día un personaje del crimen organizado –Ignacio Loya Alatorre —,identificado por la extinta Procuraduría General de la República como operador financiero de “Nacho” Coronel, acudió al estadio Jalisco para ver un partido de futbol.

Horas antes, Loya Alatorre le había pedido a su chofer, Sergio Ocegueda García, que fuera al banco a realizar unos depósitos que “le urgían al patrón”.

Loya Alatorre entró al estadio Jalisco, se acomodó en su palco de lujo y se dispuso a ver el encuentro entre Las Chivas rayadas del Guadalajara y el Monterrey. En el previo, realizó algunas llamadas desde su teléfono celular.

Noventa minutos después, tras finalizar el partido, permaneció sentado en su palco. Esperó que la gente saliera. Cuando el estadio estaba casi vacío, salió él y caminó unos cuantos metros. De manera sorpresiva fue atacado a balazos. Una ráfaga de balas le atravesó el cuerpo. Loya Alatorre cayó al piso. Su muerte fue instantánea.

El caso alcanzó notoriedad cuando la entonces Procuraduría de Jalisco empezó las investigaciones del caso. El chofer, Sergio Ocegueda, regresó al estadio y vio a su jefe tirado en medio de un charco de sangre.

Las autoridades investigadoras aseguraron las pertenencias de Loya Alatorre, entre otras cosas, una libreta y su teléfono celular. Las indagaciones pronto confirmaron que la libreta de apuntes era en realidad una “narconómina”. Ahí estaban los nombres de decenas de personas y cantidades anotadas, por lo que se infiere que se trataba de los pagos realizados a operadores del crimen organizado o a políticos en ascenso que estaban identificados con el Cártel de Sinaloa.

Después de hacer las revisiones pertinentes, las autoridades también acreditaron que la última llamada que salió del celular de Loya Alatorre fue para Aristóteles Sandoval, con quien tenía amistad.

De esta manera, se acreditó que el occiso tuvo relación estrecha con Sandoval, quien posteriormente fue electo Alcalde de Guadalajara. El propio Sandoval, sin embargo, negó en un principio tener relación con Loya Alatorre, quien fue identificado como operador financiero de Ignacio “Nacho” Coronel, pieza importante del Cártel de Sinaloa.

Tras el avance de las investigaciones, Sandoval Díaz reconoció que sí eran amigos. Las indagaciones y los datos contenidos en la averiguación 029/2007/HI/A establecen que Loya Alatorre era amigo de Aristóteles Sandoval desde el año 2005.

La misma averiguación señala, además, que Sandoval Díaz conoció a Loya por medio de Alfredo Barba Mariscal, quien fue Secretario del Ayuntamiento de Tlaquepaque e hijo de Alfredo Barba Hernández, líder estatal de la CROC .

Las pesquisas siguieron arrojando datos y evidencias, entre otras, las que indican que Aristóteles Sandoval recibía financiamiento de Loya Alatorre para pagar sus actividades políticas.

En el expediente referido aparece que uno de los últimos apoyos que recibió el exgobernador asesinado el jueves 17 fue por la suma de 100 mil pesos, aunque el exalcalde de Guadalajara negó que él recibiera dinero de Loya Alatorre. También declaró que desconocía las actividades empresariales de su amigo.

Pero en medio de esta trama apareció un testigo clave: Sergio Ocegeda Martínez, el chofer de Loya Alatorre. También fueron interrogadas varias personas que conocieron las relaciones de Loya Alatorre con el crimen organizado, en particular, con la célula del Cártel de Sinaloa que entonces estaba afincada en la ciudad de Guadalajara; dijo, además, que Loya tenía una relación sentimental con Teresa López, exregidora del Ayuntamiento de Zapopan, con quien vivía.

También dijo que su jefe tenía un palco de lujo en el estadio Jalisco y que uno de los invitados especiales era precisamente Aristóteles Sandoval.

De acuerdo con las investigaciones que entonces hizo la extinta PGR, Ignacio Loya Alatorre –el amigo y financiero de Aristóteles Sandoval –no era un personaje menor en el mundo del narcotráfico: era primo de Humberto Loya Castro, “El Licenciado”, operador financiero de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, entonces poderoso jefe del Cártel de Sinaloa. También era operador del grupo criminal en Monterrey, Nuevo León.

Además, Humberto Loya fue el contacto de la DEA y el Cártel de Sinaloa para establecer el supuesto pacto de impunidad al que aludió la defensa de Vicente Zambada Niebla, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada García en el juicio que se dirimió contra él en una corte de Chicago.

Ignacio Loya, el primo de Humberto Loya, fue el abogado que, según el expediente de “El Vicentillo” contactó a altos mandos de la DEA en 2004 para que dejaran de perseguir al Cártel de Sinaloa y, a cambio de ello, la organización criminal le aportaría información a la agencia norteamericana sobre las actividades de grupos rivales.

EL AUGE DEL CÁRTEL JALISCO

Durante su gestión como Presidente Municipal de Guadalajara, primero, y como Gobernador, después, Aristóteles Sandoval vio de cerca la expansión del Cártel de Jalisco Nueva Generación; también fue testigo de cómo Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, se entronizó como jefe máximo de ese grupo criminal.

No existe duda de que Sandoval tuvo vínculos estrechos con el Cártel de Jalisco: durante su mandato se tuvo información de que la nuera de “El Mencho” y su hijo, Rubén Oseguera, eran vistos en la Secretaría de Gobierno y en otras oficinas del Gobierno estatal.

Actualmente, el Cártel de Jalisco es el segundo más importante. Domina desde Quintana Roo hasta Baja California el tráfico de drogas, el robo de combustibles –conocido como “huachicol” –la distribución de drogas sintéticas y ha convertido el secuestro en toda una industria, lo mismo que el cobro de piso. Sus tentáculos, incluso, ya llegaron a la ciudad de México, según han reconocido las autoridades, donde hasta hace algunos años este hecho se veía muy remoto.

En el año 2013, el entorno del entonces Gobernador Aristóteles Sandoval sufrió una fuerte sacudida. José de Jesús Gallegos, quien fungía como Secretario de Turismo, fue ejecutado cuando salía de la Casa Jalisco, donde había sostenido una reunión con Sandoval.

Según el expediente del caso, los autores del crimen fueron gatilleros al servicio de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, quien habría dado la orden de ejecutar al funcionario debido que el capo recibió información en el sentido de que el funcionario estaba relacionado con el cártel de Los Caballeros Templarios.

El expediente sostiene, además, que Oseguera Cervantes tenía información relevante sobre las actividades de José de Jesús Gallegos: trascendía al interior del Cártel de Jalisco que estaba lavando dinero de Los Caballeros Templarios, que pronto le darían un puesto relevante a nivel federal, presuntamente en la policía, y que esta sería la oportunidad de entregarle la plaza de Jalisco a los jefes del cártel michoacano. De esa manera “El Mencho” sería desplazado.

Tras conocer estos detalles, “El Mencho” dio la orden de asesinar al funcionario, según consta en el expediente de ese caso, donde obran los testimonios de varios miembros del Cártel de Jalisco detenidos tras el crimen de Gallegos.

Ellos aseguran que durante varias semanas dieron seguimiento al funcionario con el objeto de asesinarlo. En una ocasión, por ejemplo, estuvieron a punto de ejecutarlo en su propia oficina, pero los gatilleros temieron ser detenidos. Sin embargo, el 15 de mayo de 2013 el entonces Secretario de Turismo acudió a una reunión de Gabinete a la “Casa Jalisco”.

Los sicarios rodearon el sitio de manera discreta, según se relata en el expediente. Cuando Gallegos salió de su reunión fue seguido por los criminales, quienes unas cuadras después lo ejecutaron en un alto. El cuerpo de Gallegos recibió varios impactos. Su cabeza ensangrentada y perforada por las balas quedó recostada en la ventanilla de su camioneta.

Tanto los miembros del cártel de Jalisco como los de Sinaloa tuvieron protección durante el Gobierno de Aristóteles Sandoval; algunos lavadores de dinero ligados al Cártel de Sinaloa, como Tony Duarte, también vivieron largos momentos de impunidad.

Sin embargo, Aristóteles Sandoval cobró mala fama dentro y fuera de la mafia, pues no le gustaba pagar los favores que recibía. “Se pasaba de listo”, aseguran algunas fuentes consultadas que conocieron al exmandatario.

–¿Por qué? –se le pregunta a la fuente.

–Porque tanto en política como en el crimen organizado los acuerdos y compromisos se pagan. Entre chuecos las cosas son estrictamente derechas. Y Aristóteles muchas veces desconoció los acuerdos y se hacía tonto dándole largas a las cosas o simplemente desconocía los acuerdos que sellaba. Si esto pasó con la mafia, pues está claro que en ese campo se cumple y no se juega.

Fuente: SinEmbargo

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