Cargar la cruz en tiempos de pandemia

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Por Salvador Guerrero Chiprés

“En estos más de dos años de pandemia hemos sido resilientes al cargar la cruz, pero debemos aprender que bajo ninguna circunstancia estamos solas ni solos”.

La frase es ampliamente conocida y comprendida en su significado: “cargar tu cruz”. Y es que los seres humanos buscamos enfrentar los problemas sin quejarnos y sin abrumar con ellos a otras personas.

Más allá del sentido católico de este concepto —acentuado con la celebración de la Semana Santa—, la falta de control sobre los eventos cotidianos, la presión para superar dificultades o sentimientos negativos ante cambios inesperados son factores que inciden en el tamaño y peso de la cruz que cargamos diario.

Atravesamos por una pandemia que afectó, en la mayoría de los casos, nuestra salud, tanto física como emocional. El miedo al contagio y sus consecuencias, la incertidumbre sobre la duración de la enfermedad o el dolor ante la pérdida de personas cercanas potencializaron los problemas mentales que se manifestaron en ansiedad, depresión o tristeza, y un consecuente incremento en los conflictos familiares y de pareja.

Recién estamos ante la desaceleración de la enfermedad, con los niveles más bajos de contagio y un amplio rango de personas vacunadas, que nos permite, en la Ciudad de México, fortalecer la recuperación económica y social.

En estos más de dos años de pandemia hemos sido resilientes al cargar la cruz, pero debemos aprender que bajo ninguna circunstancia estamos solas ni solos. Bajo esa lógica de creación de redes de apoyo comunitarias y familiares, en el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México desarrollamos la campaña “No cargues sol@ tu cruz”.

Los datos indican un aumento en la búsqueda de apoyo emocional a través de la Línea de Seguridad y Chat de Confianza (55 5533 5533), que da servicio 24/7, gratuito y confidencial. Este año más de 10 mil 600 personas, que representan un incremento de 235% en comparación con el primer trimestre del 2020, solicitaron ayuda.

Las mujeres y los jóvenes han sido más resilientes a identificar la necesidad de contención emocional y, principalmente, a pedirla. Siete de cada 10 peticiones son de mujeres, mientras que en dos de cada tres casos se trata de personas menores de 30 años.

El cuidado de la salud mental se ha visibilizado y extendido. Aunque el 51 por ciento de las atenciones son procedentes de la Ciudad de México, un 47 por ciento son de otras entidades del país (Estado de México, Jalisco, Veracruz, Puebla y Nuevo León, principalmente) y el resto del extranjero, de países como Perú, Colombia, Argentina, Estados Unidos y Ecuador.

Identificar la necesidad de ayuda emocional ha sido fundamental, pero no será suficiente si como ciudadanía no construimos redes de apoyo que acompañen a quienes la necesitan y hagan más ligera la cruz que todos cargamos.

Por ello, el Consejo Ciudadano mantiene abierta su Línea y Chat, con más de 220 psicólogas, psicólogos, abogadas y abogados, incluso en días festivos o durante las vacaciones.

@guerrerochipres

Fuente: SinEmbargo

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