Al fin, el Vaticano echa al cura violador

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El Vaticano halló culpable al sacerdote mexicano Eduardo Córdova Bautista del delito de abuso sexual contra un menor y le retiró definitivamente del sacerdocio católico, con un decreto que será transmitido en las próximas horas a la Arquidiócesis de San Luis Potosí.

Según confirmaron a Notimex fuentes vaticanas, tras analizar los testimonios y las pruebas aportadas, la Congregación para la Doctrina de la Fe impuso al clérigo la “dimisión del estado clerical”, pena reservada a los casos más graves. Ahora tocará al obispo potosino Jesús Carlos Cabrero Romero comunicar al imputado la sentencia y darla a conocer de manera pública.

Aún cuando la Santa Sede ha confirmado que Córdova Bautista abusó sexualmente de un menor de edad, en San Luis Potosí la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) dio a conocer esta semana que la Arquidiócesis no ha ratificado la denuncia que interpuso en su contra el pasado 23 de mayo, en lo que fue un hecho inédito.

Asimismo, el Procurador Miguel Ángel García Covarrubias dijo la semana pasada que aún no hay orden de localización y tampoco de aprehensión en contra del sacerdote, y que apenas se encuentra en integración la averiguación penal.

Dijo que ya se citó a los miembros de la Arquidiócesis para que ratifique ese conocimiento de hechos y el proceso. Comentó que habrá un interrogatorio a la parte quejosa para que confirme lugares, circunstancias y situaciones con los que puede avanzar la investigación, plazo que deberá cumplirse para la continuidad de los datos.

Este día, la Santa Sede impuso a Córdova Bautista la “dimisión del estado clerical”, sin embargo para esto no será necesario ubicarlo físicamente. Según el derecho canónico, que rige en los procesos eclesiásticos, bastará con buscar a Córdova Bautista en su más reciente domicilio declarado al menos en una ocasión.

Si este no aparece, la sanción se dará por notificada y automáticamente entrará en vigor. Asimismo, él tendrá 60 días para apelar o presentar un recurso ante los tribunales vaticanos.

El ex cura Alberto Athié, quien se ha sumado a las denuncias de activistas y familiares de los agredidos, dijo el pasado 30 de mayo que Córdova escapó gracias a la protección de la Iglesia Católica, especialmente de la diócesis de San Luis Potosí.

Athié explicó a SinEmbargo que el ex sacerdote acudió a la canonización del Papa Juan Pablo II –acompañado de obispos mexicanos–  y luego se fue a España donde “se le perdió la pista”.

Dijo que la diócesis, cuando tuvo conocimiento de las denuncias en contra de Córdova Bautista, en lugar de denunciarlo ante las autoridades locales, pidió consentimiento a la Santa Sede en Roma para saber qué hacer.

De acuerdo con las fuentes citadas por la agencia Notimex, la sanción “ex officio” contra el ex cura potosino (según su nombre técnico), no requirió la aprobación del Papa ya que fue dictada después de un proceso administrativo durante el cual el sacerdote prefirió no defenderse, mientras la víctima aportó material suficiente para probar la culpabilidad.

El 23 de abril la Arquidiócesis de San Luis Potosí impuso a Córdova Bautista la suspensión de sus funciones y atribuciones ministeriales, a instancias del propio Vaticano. Esta noticia trascendió apenas hacia finales de mayo. Dicha suspensión no fue más que una medida cautelar aplicada por los tribunales de la Santa Sede mientras concluía el procedimiento.

No obstante, la prensa mexicana interpretó que aquella era la sanción definitiva. Esa medida cautelar fue impuesta porque las acusaciones contra el clérigo tenían fuertes indicios de verosimilitud.

La conclusión del proceso contra el inculpado se dio pocos días después de la visita “ad limina apostolorum” que los obispos mexicanos realizaron a Roma y en cuyo último grupo estuvo justamente Cabrero Romero.

El arzobispo potosino fue recibido por el Papa Francisco el sábado 31 de mayo en el Palacio Apostólico. De la reunión participaron otros prelados de México.

Menos de una semana antes, el mismo pontífice lanzó una dura condena a los abusos sexuales contra menores, actos que comparó con los sacrilegios de las “misas negras” (satánicas) y ratificó su apoyo a la política de “tolerancia cero”.

El Vaticano procedió únicamente por una acusación contra el sacerdote, la cual derivó en la mencionada sanción. No existen otras denuncias presentadas ante los tribunales eclesiásticos, aunque en México  19 presuntas víctimas del ex cura potosino presentaron una querella por “abuso sexual calificado, corrupción de menores y privación ilegal de la libertad” contra el presbítero y la Arquidiócesis de San Luis Potosí por “encubrimiento”.

La propia Arquidiócesis de San Luis Potosí reconoció la existencia de otra denuncia, que fue analizada en 2008 y en la cual no se pudo probar la culpabilidad del sacerdote. Esa investigación fue cerrada.

Fuente: Notimex y Sin Embargo

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